Por: Paleros, Deportes y Cultura
TLAXCALA, TLAX. – En una tarde marcada por la expectación y un lleno poco habitual, los Coyotes de Tlaxcala sellaron su destino en el torneo Clausura de la Liga Expansión MX. Tras empatar 0-0 (o marcador cerrado) frente a los Venados de Yucatán en el Estadio Tlahuicole, el conjunto local perdió toda posibilidad matemática de acceder a la «fiesta grande», extendiendo una racha de ausencias en la fase final que empieza a calar hondo en la afición capitalina.
Desde el silbatazo inicial de esta jornada 15, la consigna para la escuadra tlaxcalteca era clara: la victoria era el único camino hacia la liguilla. Sin embargo, el planteamiento de Venados de Yucatán fue una muralla infranqueable. Los visitantes, con una postura sólida y sin concesiones, neutralizaron los intentos de unos Coyotes que, pese a tener la posesión y el empuje de su gente, carecieron de la claridad necesaria en el último tercio del campo para romper el cerrojo yucateco.
El ambiente en las tribunas contrastó con la sequía futbolística en el césped. La capital respondió con una «entrada de lujo», registrando una de las mejores asistencias del torneo. No obstante, conforme los minutos se agotaban y el marcador permanecía inerte, la ilusión se transformó en frustración. Al finalizar los 90 minutos, el veredicto del respetable fue unánime: abucheos y un evidente mal sabor de boca ante una nueva eliminación prematura.
Este resultado no es un hecho aislado, sino la confirmación de una crisis de resultados para la franquicia de Tlaxcala. A pesar de los esfuerzos por posicionar al equipo en la división de plata, la inconsistencia en partidos clave —especialmente como local— ha sido el talón de Aquiles de los Coyotes. Para Venados, el empate representa un punto inteligente de visita, pero para Tlaxcala, es el epitafio de un torneo para el olvido.
Con este empate, los Coyotes rompen filas antes de lo previsto, dejando a su afición con la promesa —cada vez más desgastada— de una reestructuración profunda. El fútbol en la capital tlaxcalteca entra en un periodo de reflexión invernal, mientras el «Tlahuicole» espera que el próximo torneo, finalmente, la garra se traduzca en puntos y no solo en intenciones.



